Duele el verte, y no poder correr a darte un abrazo. Ni un simple beso.
Ni decirte que todavía te quiero. Y quiero que te enteres bien. Que
hasta ahora, he estado recordandote siempre. Cada día que pasaba, era un
día más sin ti. Era un día vacío que me comía por dentro y que lo sigue
haciendo. Que sigo aquí, con mi sueño. El de poder darte un último
beso.

No hay comentarios:
Publicar un comentario